jueves, 9 de febrero de 2017

Cruz de la Aparición de la Madre de Dios en León. Plaza de Santa María del Camino. Texto preparado y leído por Carlos García Rioja en la Exaltación Mariana con motivo de la Presentación de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Soledad de León.

PRESENTACIÓN BANDA DE CCTT NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD (LEÓN)
12 de noviembre de 2016 

Santa Cruz de la Aparición de la Virgen del Mercado.
Plaza de Santa María del Camino. León.
Por Carlos García Rioja

Soledad. Soledad anticipada la que sintió María al escuchar de labios de Simeón el anuncio de una Pasión imposible de imaginar reflejada en el rostro de un Niño. Jesús será Hombre Salvador de todo un pueblo aunque no todos lo entiendan así. El evangelio de San Lucas, que recoge la profecía del anciano, también deja escrito el tantas veces repetido «quien no está conmigo, está contra mí»…
Cruz de la Aparición de la Virgen del Mercado. León. Foto G. Márquez.
Soledad. La de una Madre con su Hijo yerto en su amoroso regazo. «Atended y ved»… Y desde aquel 9 de febrero del 566 –mil cuatrocientos cincuenta años se cumplen, pues, según las crónicas− León es fiel devoto de aquella Virgen que, aquí mismo, sobre una zarza, se apareció ante los ojos incrédulos de un pastor. Catorce siglos y medio y decenas de generaciones después, los leoneses seguimos rezándole a María aquí mismo, como en esta tarde de otoño y buena nueva musical, como en las tardes en que Nuestra Señora de los Dolores, la Antigua del Mercado, abandona durante escasas horas su refugio románico y se echa a la calle sobre un río de cera y oraciones, de fe inquebrantable que se palpa a diario y, de forma muy especial, en las nueve jornadas que median entre el jueves anterior al de Pasión y el Viernes en que repican las campanas.

Este crucero, tantas veces olvidado como la propia plaza que lo alberga, ha sido testigo mudo del cotidiano acontecer y de otros tiempos. Aquellos en los que el bullicio del mercado, que así la bautizó en el siglo XVIII, tropezaba con estas viejas piedras que ahora sólo son noticia cuando van a ser removidas, pues la memoria es la eterna asignatura pendiente de esta ciudad. Era otra época, sin duda, la que hizo de este mástil pétreo, pregón y picota, en torno al que reunir al pueblo, en torno al pan y al grano que también dieron nombre a una plaza en la que los ríos abrazan a León ajenos al olvido, como si aquí el tiempo se hubiese detenido hace años. Muchos años…

Es quizá la plaza de Santa María del Camino el último reducto de aquel León que se nos fue a lomos de la modernidad, bien o mal entendida. La plaza del Grano sobrevive custodiada por dos faros devocionales de distinta intensidad que han guiado a su barrio y a su gente, que no son sólo los aquí nacidos, sino cuantos así lo sienten. A nuestra izquierda, el templo dedicado a la Antigua del Camino, cobijo de feligreses y también de peregrinos que ascienden por Herreros hacia su particular Monte do Gozo. Y a la diestra, las Hermanas de San Benito, aquellas que no pueden ocultar su procedencia, pese a llevar más de cuatro siglos entre nosotros tras regresar de su diáspora en la Legua, haciendo de “Carbajalas” el más cariñoso de los apodos.

El centenario cenobio, sin duda, otro relicario de la devoción a María en la capital, es la primera de las cuatro estaciones conventuales de la ruta que marcael itinerario de Los Pasos" de Jesús Nazareno en la mañana del Viernes Santo desde hace tantos siglos como el propio convento. También aquellos eran otros tiempos en los que las estaciones en las comunidades de Carbajalas, Clarisas, Agustinas Recoletas –hoy desaparecidas del viejo enclave del Cid− y Concepcionistas fusionaban lo espiritual con lo mundano, tal y como, en otros muchos aspectos, continúa sucediendo.

De esta forma, la plaza sobre la que ahora pisamos ha sido testigo soslayado de nuestra Semana Santa, observándola desde uno de sus costados, pero sin hacerse protagonista de los cortejos. Así fue hasta que, justo hace veinticinco años en este 2016 que ya vislumbra su final, un papón con tintes de visionario y amplias dotes disuasorias, el recordado Óscar Trobajo, pusiese el entonces patio del colegio benedictino en el punto de mira de los papones leoneses. Aquello ocurrió un Domingo de Ramos de 1991 y, a la salida de la nueva Cofradía de la Redención, le siguió al año siguiente la de otra penitencial de nuevo cuño, la de María del Dulce Nombre, esta vez atravesando la plaza junto a este crucero, buscando la calle Juan II y un hueco para las hermanas de negro y verde.

A continuación, recalaría Minerva y Vera+Cruz con sus cortejos de la Amargura y del Santo Entierro, al abrigo de unas Carbajalas que acogieron en aquellaépoca a cuantas cofradías llamaban a sus puertas. Así, también lo hicieron las Siete Palabras para dotar de horizonte a su Vía Crucis, realizando en la capilla de las Benedictinas el acto central que, con el tiempo y fruto de la eterna incomprensión eclesial, se daría de bruces con el portón cerrado, buscandoeste mismo crucero al que acudió durante años el Cristo de los Balderas mientras sonaba Soledad Franciscana También hasta aquí llegó por primera y única vez una entonces novel Cofradía de Jesús Sacramentado, testimoniando así la importancia de este rincón dentro de la geografía urbana como el único donde la tradición marca que ha tenido lugar una aparición mariana en esta antigua Corte de Reyes.

De esta forma, durante el último cuarto de siglo, la plaza del Grano ha cobrado relevancia en el callejero paponil que, hasta entonces, sólo la buscaba de paso, como en aquella portada firmada por el irrepetible Cristian Pinto Ferré que, ya en los años cuarenta del pasado siglo, ponía el arte gráfico al servicio de la Semana Santa de León, tal vez como un hombre adelantado a su tiempo.

El Vía Crucis de la Redención, con toques a posa desde el campanario del Mercado, convierte cada Lunes Santo a este crucero en una de las catorce estaciones de la Vía Dolorosa que hoy también nos disponemos a recorrer en la mitad de altares de palabra y música. Oraciones de sentimiento como la Salve popular que le rezan, también aquí, a la Virgen, los cofrades de la Sobarriba antes de buscar la mansedumbre del "Ranero", ese Señor al que pedimos la Buena Muerte...

En esta tarde otoñal, de oro de hojas desprendidas, de vísperas de la patrona Santa Cecilia, habéis acudido a la llamada de esta banda que hoy nos nace como los braceros de la Morenica acuden a la de su bracero mayor para pasar lista en esta escalinata cada tarde de Viernes de Gloria. Sí, de Gloria. Porque lo es ese instante en el que León se arracima en estas calles para ver abrir el portón de Herreros y poderle rezar a la Virgen de los papones−sin cofradía que la advoque, ni falta que la hace− anunciar que la Ciudad ya es toda Semana Santa. Incluso para el que trata de huir de ella.

Aquí nos veremos, si Ella quiere, el próximo 9 de abril y tantos pórticos pasionales como Ella quiera, para comenzar a contar las horas del revés y vivir los días más intensos del calendario… como lo ha hecho hasta este, su particular Viernes de Dolores, la banda de cornetas y tambores de Nuestra Señora de la Soledad, la formación que hoy se nos presenta para rendir un homenaje a la Virgen con sus toques, llenos de clasicismo y de sabor semanasantero, que vuelven a envolver a estas calles de melodías casi olvidadas, relegadas por modas y modos.

Como aquel Maestro que un entonces jovencísimo Dionisio Buñuel dedicase hace ahora veinticinco años a Manuel Pardo, referente de la banda de las Cigarreras de Sevilla que ahora dirige el compositor hispalense. Maestro de músicos cofrades como lo fue el ya mencionado Óscar Trobajo en una de las formaciones de más dilatada trayectoria de nuestra Semana Santa, la de Minerva y Vera+Cruz, banda a la que pertenecieron muchos de los hoy componentes de la Soledad. En su recuerdo, y en el de tantos maestros que han dado las cornetas y tambores leoneses, vaya, como en una tarde de primavera de las vividas hace dos décadas esta, su marcha.

domingo, 22 de enero de 2017

2017: EL CENTENARIO DE LA MADRE DE DIOS QUE LLORA SU SOLEDAD.

La Virgen de la Soledad de la cofradía de la Vera cruz de León, la antaño guapa del barrio de San Martín, la Madre, en el presente, "prisionera" en la rinconada Valentín González Mérida, tras ser exiliada hace 34 años de su altar en la iglesia de Palat de Rey, cumplirá en el presente año 2017, 100 años en la ciudad de León para cerrar las procesiones del Santo Entierro de los años impares en Viernes Santo.

Virgen de la Soledad. Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto. G. Márquez.
Es conocido en León, el hecho de distinguir las procesiones del Santo Entierro del Viernes Santo según sea año par o impar, tras el acuerdo que se produce en 1830 entre la dominicana cofradía de las Angustias y la franciscana de la Vera Cruz, para alternar la salida de la procesión del Santo Entierro de uno u otro convento dependiendo si es año par o impar.

De la existencia de una representación iconográfica del trance de la Madre de Dios tras el sepelio de su hijo en la iglesia del convento de San Francisco, y propiedad de la cofradía de la Vera Cruz, no deberíamos dudar, puesto que en el inventario de bienes del citado templo, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia, consecuencia del proceso desamortizador de 1835, se cita un "altar del Santo Sepulcro" describiéndolo como "Un retablo viejo con una cruz dorada. San Juan y la Dolorosa". Afirmando que este pertenecía "(...) a la cofradía de la Cruz, sita en dicho convento."

Virgen de la Soledad. Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto. G. Márquez.
La Virgen de la Soledad de la Vera Cruz de León en su último besamanos en San Martín. 22 de marzo de 2014
En 1837 esta cofradía de la Vera Cruz ya se había trasladado a la iglesia de San Martín, sin conocer si llevó su altar del Santo Sepulcro, pero a buen seguro, con sus imágenes y con la Dolorosa imagen de Nuestra Señora, como consecuencia de la citada Desamortización de Mendizabal.

1837 fue el año en el que por primera vez la procesión del Santo Entierro salió de la parroquial de San Martín. Y estos hechos no han de extrañarnos, puesto que lo mismo les sucedió a las cofradías penitenciales de las Angustias y Jesus Nazareno, aunque estas, entonces y hasta hoy en día, encontraron casa estable en la capilla de Santa Nonia. (Dicho sea de paso: El historiador leonés Antonio Alonso Morán, ha dejado la interesante constancia de que, si bien, la Vera Cruz tomó San Martín como su sede canónica, antes pasó por San Marcelo de un modo fugaz.)

La ausencia de fuentes documentales nos impiden saber más e identificar aquella imagen antigua de "dolorosa soledad" de la Vera Cruz leonesa, pero sí sabemos que fue sustituida en 1917, por un rostro y unas manos que representarían a una joven madre de Dios, con tocado monjil y expresión piadosa para traer una nueva devoción mariana para León. Por ello, en el presente, esta Soledad del siglo pasado se convertirá en centenaria a lo largo de la próxima Cuaresma leonesa. 

El citado historiador Antonio Alonso Morán y el investigador Alfonso Pastrana Fidalgo han documentado cuando apareció en León la "Virgen Guapa"' divulgando el nombre de su donante y benefactor para la cofradía de la Vera Cruz. Este fue, el cofrade, Genaro Gómez Calzada, que no vio aquel año de 1917 a la Virgen de la Soledad en la procesión del Santo Entierro, ya que el fúnebre cortejo, no salió de San Martín por la persistente nevada de aquel Viernes Santo.

Virgen de la Soledad. Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto. G. Márquez.
Mal había empezado esta Madre de aires levantinos, tan parecida a la que el taller valenciano de Pío Mollar Franch entregó posteriormente a la familia Bobillo Romero de Benavente, y que en la actualidad cierra la procesión de la cofradía de Jesús Nazareno el Viernes Santo por la mañana de la cercana localidad Zamorana. El gran parecido de ambas, la cercanía de Benavente y León , la coincidencia de fechas en las que ambas representaciones de la Virgen de la Soledad surgen y el conocimiento de autoría de la gemela Soledad benaventana, realizada por Pío Mollar Franch, me posibilitan sospechar que la autoría de la Virgen de la Soledad de la Vera Cruz de León bien pudo ser del citado Pío Mollar.

Pero independientemente de valorar atribuciones, la realidad es que hace 100 años comenzó la centenaria historia de la Virgen Guapa de la Vera Cruz, la que su mala suerte en sus inicios, la ha llevado a "terminar apresada", sin devoción ni culto público.

Quienes me conocen, también saben de mi convencimiento de la importancia que tiene, para el desarrollo de la devoción popular, el hecho de que las imágenes religiosas se encuentren expuestas y accesibles a los fieles y público en general, y más aún en el ámbito de una cofradía, como medio de meditación y enseñanza de los valores y misterios cristianos.

La Virgen de la Soledad de la Vera Cruz de León, a punto de ser centenaria, tuvo la suerte de encontrarse al culto en Palat de Rey, desde que en 1963 el obispo Luis Almarcha firmase un decreto, el 3 de septiembre, concediendo a la cofradía, “sine die”, el uso y disfrute de esta iglesia de León, lugar que se vio obligada a abandonar apresuradamente en 1983, a causa de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en su interior y posterior restauración integral. Y a la postre ser convertida en una sala de exposiciones de la diócesis de León, como lo es a día de hoy.

Apenas 20 años la Vera Cruz mantuvo en el templo mozárabe su devoción a la Soledad, y desde hace 34, nada menos, la mantiene oculta, prisionera de su propia soledad.

Se puede decir que, la popular cofradía de Minerva y Vera Cruz sufrió, aquel año de 1983, una segunda desamortizaron y perdió, no solo un lugar desde donde organizar la salida de la procesión del Santo Entierro, también dejó atrás la devoción, su lugar de encuentro, objetos, patrimonio, papeles, mucho dinero del coste por mantener Palat de Rey, y el altar de culto de la Virgen de la Soledad. 

Como hermano de la Vera Cruz, me resulta increíble el pensar, al escribir esta líneas, que en 34 años la cofradía no haya querido, ni comprendido, la necesidad de tener sus imágenes al culto, sobre todo  aquellas que la identifican con su propia historia, y desde luego la Virgen de la Soledad, que en su presente centenario, bien habría de recibir el regalo de tener un lugar sacro donde poder recibir los rezos de sus fieles.

Sé que la Virgen de la Soledad ha tenido valedores para recuperar un espacio de culto, y también me consta que tanto distintas juntas de gobierno y una decena de braceros del paso, han debatido internamente y decidido que no quieren exponerla a la devoción pública. Y sobre ello tengo una simple pregunta. ¿No es algo importante y trascendental en el futuro de la cofradía como, para que en un simple orden del día se someta a votación a los hermanos y hermanas en una junta general ordinaria de Domingo de Ramos, y los hermanos decidan si quieren tener expuesta a la Virgen de la Soledad al culto?. 

Si pienso con razón cazurra, la respuesta a la pregunta será el silencio, y si me dejo llevar por la emoción deberé creer más en un milagro.

Virgen de la Soledad. Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto. G. Márquez.
El milagro de que Tú, pidas a tu Hijo, allá en el cielo, un deseo. El de mostrarte como bella Soledad de la Madre de Dios en un altar. Que tus fieles devotos, cofrades y cofradas (este no es un término político moderno) te salven de tal destierro. Que te entronicemos como reina en un altar decorosamente adornado de una iglesia, y muestres allí esa bella pena de "Soledad franciscana" que llevas dentro. "Viejita bella", guapa condenada y eternamente joven, ¡rompe tu maldición de prisionera en tu propia Soledad!

Madre de la "Soledad Cautiva", que bien mereces darle nombre al título de una marcha fúnebre que recuerde tu desdicha ya casi centenaria; quien esto escribe, a ti te desea un feliz cumpleaños por tus 100 años de vida en el alma de los papones de León, y también, poder encontrarse con tu belleza dolorosa no sólo cada dos años, cuando los hombres deciden que debes salir a enterrar a tu Hijo.

Este año 2017 es el centenario de la Madre de Dios que llora su Soledad, de la Virgen Guapa, de la Soledad de la Vera Cruz de León.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Virgen Blanca de la Catedral de Santa María de León. Texto preparado y leído por Alejandro J. García Montero en la Exaltación Mariana con motivo de la Presentación de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Soledad de León.

PRESENTACIÓN BANDA DE CCTT NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD (LEÓN)
12 de noviembre de 2016

VIRGEN BLANCA
Santa Iglesia Catedral de León

La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular. Así relata el mismo Cristo en el Evangelio su propia imagen al modo de basamento.

Virgen Blanca de la Catedral de Santa María de León. Foto. G. Márquez.
La piedra angular de nuestra Seo Legionense es la Virgen Blanca. Es el centro donde se levanta toda una obra arquitectónica que apunta a la Jerusalén celestial, ese cielo que todos anhelamos y que es el mejor manto para nuestra Pulchra Leonina.

El juego de miradas con su hijo, el Dios hecho hombre, aquí niño, hará que sobren las palabras a lo largo de su vida. Porque si bien Jesús es palabra encarnada, María es mirada henchida de amor y de gracia. Con una mirada de María sobran las palabras.

Porque sus ojos, aunque tallados en piedra por Seoane (“al César lo que es del César…”), copiando la magia de Marcos el cantero, dictan las bienaventuranzas desde el silencio y la quietud.

Esos óculos manarán lágrimas cuando el Viernes Santo, transcurridas las horas del alba, observen como unos sayones romanos carguen un tosco madero sobre el hombro del Nazareno. En ese instante, ella recordará la multitud de veces que su hijo, ayudando al casto José en su taller, cargó con troncos para laborar la Creación. Y ahora, le cargan la Cruz para redimirnos a los hijos del Creador.
La Virgen Blanca, tiene su palio en piedra… en dosel labrado en tímpano de cristal para cobijar a su hijo y darle calor en las frías noches leonesas.

También tiene su trono, una ciudad entera a la que muestra su sonrisa hasta en los momentos más difíciles, y que por mucha altura que tengan las agujas de la catedral, siempre María estará abajo para hablarnos de tú a tú, en las periferias del alma, en la mística de las noches oscuras que todos tenemos en nuestra fe, en el rincón más recóndito de nuestros temores…

El incienso de la neblina de la noche entre los hachones del fuego intenso de la luna llena de primavera envuelve su faz confundiéndola entre la divinidad y la humanidad, entre la realeza  y la plebe, entre la Madre de Dios y la Madre del género humano, entre el Cedrón y el Pretorio, entre Galilea y Belén, entre Caná y Nazaret, entre Betania y Jerusalén, entre León y Chartres

Y también le hemos puesto un llamador, el Locus Apellationis, que grita justicia ante la falta de misericordia de un mundo cargado de egoísmo en el cual, nosotros, los adanes y las evas de hoy no hemos parado de hacer banquetes de la fruta del árbol de la vida para querer ser dioses siendo tan solo frágiles escudillas modeladas en barro de alfar.

Palio, manto, trono, incienso, hachones, llamador… ¿sin música? ¿sin corazón?

La Virgen Blanca es una ebúrnea pétrea e hierática imagen cordial. Porque para redimir a los hombres hace falta tener un gran corazón. Y corazón de carne. Este corazón será negro y dorado en los viernes santos pares, negro y morado en los viernes santos impares, blanco y morado en la vespertina del Sábado Santo y radiante, el alba de Resurrección. Porque es ahí, realmente, cuando cobra su máxima vigencia la expresión del ángel: “llena de gracia”.

Y ahora el silencio y la soledad de María se harán llanto de corneta y fiscorno y latir de tambor y bombo con “su” banda.
Banda de Nuestra Señora de la Soledad para acompañar las soledades y silencios de este mundo ante la mayor de las injusticias humanas: la Pasión y Muerte de Jesús, el bendito Dios hecho hombre.

Así es Jesús de Nazaret. Él es del que dice Pilato, “He aquí el hombre”, “Ecce Homo”,pero HOMBRE con mayúsculas, porque sólo en la Pasión se culmina lo que Dios hizo en Belén. Sólo el hombro hecho gozne con el travesaño del suplicio supondrá que Cristo se deje la piel, literalmente, por nosotros. 

Porque él se manifiesta como el que es desde la zarza ardiente hasta el Gólgota, pasando por Getsemaní. 

Porque es en ese lugar donde responde “Soy yo” cuando le vienen a prender….

Porque en su ascensión, Cristo dice ser con nosotros hasta el fin de los tiempos.

Porque es Camino, Verdad y Vida…. Porque él mismo lo proclama: “¡Yo soy!” 

“EGO SUM”


ÁLEX J. GARCÍA MONTEROALOCUCIÓN VIRGEN BLANCA


viernes, 9 de diciembre de 2016

LA CARIDAD: "Noche de Virtud y Ronda de Pasión". Ronda Lírico Pasional Luis Pastrana Giménez. Cofradía Santo Cristo del Desenclavo. Jueves Santo, 2 de abril de 2015. Por Gonzalo Márquez.



Finalizada la festividad de la Inmaculada Concepción, se acercan días de más celebraciones, comenzando la del próximo 18 de diciembre, la mariana de la "Expectatione Partus Beatae Mariae Virginis", más popularmente conocida como festividad de Nuestra Señora de la Esperanza, llegaremos a la Nochebuena y Natividad del Niño Dios, el día de la Sagrada Familia, la celebración del comienzo de un Año Nuevo, la festividad de la Circuncisión de Jesús, del Dulce o Santo Nombre de Jesús, y la Epifanía o día de Reyes. Todo ello en apenas un mes. Serán días de recordar las necesidades de los más desfavorecidos, de benevolencia, de buenas intenciones y de intenciones de renovación. Se multiplicarán los actos que de diversa índole tratan de recaudar fondos, juguetes, ropa, o alimentos. Desde luego, un pequeño esfuerzo común para los que tenemos suerte de vivir con cierta comodidad. 

"Hogar de la Caridad". Plaza de Puerta Obispo. León. Foto Miguel Veny. 2015Sin embargo hay personas y espacios donde la labor por ayudar al prójimo se produce día a día, año a año, y ya desde hace 100.

Me gustaría compartir hoy, desde aquí, un fragmento de la Ronda Lírico Pasional Luis Pastrana Giménez, que la cofradía organizadora me encargó para llevar a cabo en la madrugada del Jueves Santo del año 2015 y que me llevó a hablar de la Virtud de la Caridad en el lugar en León, donde ese milagro se produce con continuidad, sin estacionalidad, protagonizada por los que menos tienen y por quienes les dedican su tiempo. 

Nunca olvidaré la presencia de las hermanitas Sirvientes Hijas de la Caridad, y al frente su superior, María Jesús Paularena cuando esperaban a la comitiva de la cofradía del Desenclavo, que por 10 minutos allí se detuvo para contar y transmitir, cual es de importante su labor, la de la Caridad.


 
Ronda Lírico Pasional "Luis Pastrana Giménez".
Cofradía Santo Cristo del Desenclavo. 

"Noche de Virtud y Ronda de Pasión" 

León, Jueves Santo, 2 de abril de 2015
Por Gonzalo Márquez García.




Fe, Justicia, Fortaleza y Templanza son las virtudes que han protagonizado hasta ahora, esta Ronda Pasional y cofrade de la Semana Santa, que la hermandad del Desenclavo me encargó mantener este año de 2015, y que ahora, siguiendo la enseñanza de San Martín, nos reúne a todos en el lugar de León donde la Caridad se demuestra día tras día.


Este entorno de la Plaza Puerta Obispo, recoge en su denominación lo que ya no existe, la romana Puerta Principalis Sinistra, que desde el año 917 se conocía ya por el nombre de Puerta Obispo. Edificio que, según una Real Orden del 15 de agosto de 1910, fue derribado junto con otras construcciones adosadas, tras la orden que dio el Gobernador Civil de León al arquitecto municipal Manuel de Cárdenas el 12 de diciembre de 1910. 


También existe otra plaza, la de San Salvador del Nido, que recuerda la iglesia que existió en este entorno, derribada en junio de 1967, y que ya existía en 1148, cuando el rey leonés Alfonso VII donó el templo a la Colegiata de San Isidoro. En esta iglesia parroquial también existieron cofradías, la del Santo Nombre de Dios, del Santísimo Sacramento, de Ánimas, y la de Nuestra Señora de la Piedad, con una imagen titular atribuida al escultor Bautista Vázquez, y que se puede ver participando en la procesión del Corpus de la Catedral de León. 


Y más cofradías hubo en este entorno, ya que en la existente iglesia de San Pedro de los Huertos, tuvieron casa las de San Cayetano, San Torcuato, la de San Andrés y la de Nuestra Señora de la Natividad. 


Barrio cofrade, también, este al sureste extramuros de la ciudad que acogió a tejedores, panaderos y serradores, a la sombra de la única torre romana que Almanzor dejó en pie en sus destructoras incursiones en León, la de los Ponce, que atrás dejamos al salir por la escalinata norte de la Plaza Mayor.


Pero ante todo, una mujer cuidando de unos niños, igual que hace Nuestra Señora del Rosario de la iglesia de Santa Marina, nos trae aquí, como la primera virtud entre todas, la Caridad, la muestra fundamental de amor por el prójimo, la actitud que desde el Concilio de Trento se destacó para acceder a la salvación por encima de la Fe y la Esperanza, las otras dos virtudes teologales. Por ello, de entre todas las Virtudes, la más importante es la Caridad, por eso esta noche, era importante llegar hasta aquí, con el esfuerzo que supone hacer este largo recorrido que propuse a la cofradía del Santo Cristo del Desenclavo, para la Ronda Lírico Pasional de este año.


El 18 de noviembre de 1906, se funda en León la Asociación Leonesa de Caridad, como heredera de la Asamblea provincial de la Cruz Roja, y adquiere el 18 de mayo de 1907 la casa de los Cabero al Canónigo Cayetano Sentís y Gran, solicitando un préstamo a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León, con el fin de atender a los soldados maltrechos de la Guerra de Cuba y los obreros y campesinos parados de León, estando desde aquel origen, en directa colaboración con las Hijas de la Caridad, que aúnan dedicación y esfuerzos desde 1907.


Este es el inicio sintetizado de una asociación que bien podría ser llamada cofradía, y cuya historia de más de 100 años fue publicada en el año 2006 por Alejandro Valderas.


120 voluntarios, las cuotas de 469 socios, la coordinación con caritas diocesana que no tiene comedor social, la colaboración con la obra San Vicente de Paúl, y las nueve hermanas sirvientes Hijas de la Caridad, posibilitan, que hoy, Jueves Santo, desayunen aquí unas 80 personas, que puedan comer 112, y que la noche pasada, cenasen un centenar. Que tres mujeres maltratadas, con hijos, puedan ser atendidas y protegidas, y todo ello sin valorar credo, ni sexo, ni edad, de los que aquí acuden, y siendo todos recibidos respetando su cultura.


José Carlos Barrionuevo Torrellas, vicepresidente de la Asociación leonesa de Caridad, me afirmaba literalmente que, "Vivimos del milagro diario", y solo ver la sonrisa y cordialidad de trato de María Jesús Paularena, superior de las Hermanas Sirvientes, hace comprender lo importantes que son las personas para el resto de las personas. Y, ahora, con la Caridad como estandarte, me pregunto, si merece la pena abonar la cuota en las cofradías de las que soy hermano y por cuya devoción me pongo mi hábito de penitencia una vez al año, o si es mejor dejar de serlo y usar ese poquito dinero para que esta asociación, posiblemente la mejor cofradía de León, la más importante si lo fuera, lo use con el mejor fin que pueda haber.


Aunque también creo, que en las cofradías de la Semana Santa de León es posible lograr este fin, y permitidme tan solo cuatro apuntes y que me traslade ahora a Sevilla, porque si trajimos las agrupaciones musicales para acompañar nuestros pasos, también podemos mirarnos en otros espejos. 


La primera cofradía en Sevilla en fundar una bolsa de caridad fue la del Gran Poder en el año 1953. La hermandad de los Javieres, destina en este momento un 50% de sus ingresos a caridad, y la cofradía de San Gonzalo recoge en sus estatutos la obligación de destinar un mínimo de un 20% de sus recursos económicos a caridad, en el presente es un 40%, y así todas y cada una de las hermandades sevillanas. Pero aún es más si hablamos de los economatos sociales de los barrios, y del proyecto Fraternitas, el que une a todas las cofradías en la acción social, de caridad y ayuda en el barrio de las 3000 viviendas, cuya dirección y coordinación recae actualmente en Maruja Vilches, mi Hermana Mayor de los Javieres, una de las cinto primeras mujeres en ponerse el hábito de penitencia nazarena en la Sevilla cofrade moderna. Fue en 1985, con una autorización especial del hoy cardenal franciscano emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, el vallisoletano que pregonó la Semana Santa de León en el año 2011.


La Asociación leonesa de Caridad, ha logrado recaudar en el pasado año 2014, 380.000 euros, teniendo un déficit en este momento de 26.000 euros, porque no solo proporciona acogida a mujeres maltratadas, y alimento a quien lo necesita, también facilita duchas, lavado de ropa y planchado de la misma a los más abandonados.


Entre los colaboradores con la Asociación leonesa de Caridad de León, aparte de recibir 71.500 euros en subvenciones, se encuentra el banco de alimentos, Alimerka, Merkadona, Lácteas San Vicente, Patatas hijos de José Luis Gómez, legumbres de Santa Maria del Páramo de Fernando Álvarez Carbajo, el pan corre a cargo de la Fundación CEPA González Diez de Vegaquemada, que además proporciona material para la cocina. También colaboran Alimentos Naturales Sociedad Anónima, Aceite Carbonell de Córdoba, Comercial Oblanca, Gestoría Arturo Labanda, en informática la empresa Proconsi, la fundación Benéfica Fernández Peña, la fundación San Antonio abad del Cabildo Catedralicio de León, el Hospital y hermanos de San Juan de Dios, los Padres Capuchinos de la iglesia de San Francisco, y las parroquias, de San Marcelo y de San Salvador del Nido, junto con el Cabildo de San Isidoro, y la Escuela leonesa de hostelería.


Y es cierto que en las cofradías leonesas hemos avanzado en el compromiso con la Caridad, la que se nos muestra de frente a vosotros, pero aún no de un modo autoregulado, estable y continuado. Incluso es cierto que algunas cofradías han colaborado con la Asociación Leonesa de Caridad, aportando, entre todas, y económicamente el año pasado, (2014) unos 4.600 euros en total, y tan solo, haciéndose cargo de algunas comidas puntuales, o entregando algún pequeño donativo, aparte de aportar algunas mantas y la entrega de alimentos perecederos en Navidad, porque parece que el resto de los meses del año, no debe haber necesidad. 


Las cofradías que han ayudado en algo a la Asociación Leonesa de Caridad, también hay que decirlo, han sido las del Glorioso y Milagroso Pendón de San Isidoro, Dulce Nombre de Jesús Nazareno, Santa Marta y la Sagrada Cena, Real Hermandad de Jesús Divino Obrero, Siete Palabras de Jesús en la Cruz, Nuestro Señor Jesús de la Redención, Maria del Dulce Nombre y Santo Sepulcro-Esperanza de la Vida.


Este rincón no se destaca por el paso de procesiones de nuestras cofradías de Semana Santa, apenas Jesús Obrero y el Gran Poder rozan lateralmente los muros de este centro de la Caridad leonesa. Sin embargo, esta asociación subraya el sentido que una cofradía ha de tener, y por lo que debemos entender su nombre. 


Cofradías, iglesia, igualdad, tradición, modernidad y Caridad, son conceptos que no están reñidos, es más, pueden ir de la mano, o deben ir de la mano, como así se demuestra, y este ha de ser el camino en nuestras cofradías de León, si lo que buscamos es perpetuarlas como tal. 


Y así, este mantenedor se resiste a perder la Esperanza para que la Semana Santa de León sea más que unos simples logotipos en carteles, que anuncian las procesiones a los turistas del mundo, como algo interesante, como una atracción, como un espectáculo, cuando la Asociación Leonesa de Caridad, aquí, en esta plaza de Puerta Obispo demuestra lo poco atendemos los cofrades, al amor por los demás.


Y en la búsqueda de la Esperanza, ha de continuar esta ronda.


NOTA. Web de la Asociación Leonesa de Caridad. http://www.asleca.org/