domingo, 18 de septiembre de 2016

Entrevista a Pablo Lanchares. Joven escultor e imaginero leonés con taller en Sevilla.

Aprovechando la próxima presentación de una nueva obra en León de Pablo Lanchares, desde el Blog El Seise publicamos una entrevista con su autor para acercarnos más a su perfil humano y creador.


Pablo Lanchares en su taller en Sevilla. http://pablolanchares.blogspot.com.es/
  • ¿Imaginero o escultor?

Es una pregunta muy divertida de responder, digamos que en cuanto a la parte intelectual hay parte de escultor, en los volúmenes, la espacialidad, la anatomía, etc, y principalmente en el planteamiento de cualquier obra, pero es necesario una técnica muy concreta que tiene que ver con el oficio, la cual se adquiere de un maestro y continuando una tradición, ahí entra la parte de imaginero. Yo creo que aquí pondría las diferencias y se tienen que complementar entre ellas. Por lo tanto un poquito de cada.


  • ¿Tiene sentido ser imaginero en el occidente actual del siglo XXI?

En todo occidente no, en España en concreto si. La demanda actual de escultura religiosa es bastante alta. Sin poder acercarnos ni de cerca a la producción de siglos como el XVI o XVIII pero aun así la cultura y la tradición de la Semana Santa y las cofradías forman parte de la vida de mucha gente en la actualidad y por supuesto que habiendo esa demanda queda abierta una vía para la nueva creación de imágenes. Puesto que, en nuestro en tiempo, están muy presentes y activas las cofradías, en consecuencia el arte se hace eco de ello.


    Niño Dios. Pablo Lanchares. 2015. http://pablolanchares.blogspot.com.es/
  • ¿Cual es la virtud por la que unos trozos de madera ensamblados y un aparejo pintado se convierte en la imagen del Hijo de Dios?

A mi entender, el mero hecho de que la imagen este representando algo sagrado y forme parte así de la iconografía de un discurso religioso, ya se merece ese respeto, y es que el icono de un cristo o una virgen es algo relativamente fácil, la dificultad viene cuando esa imagen sublima a un espectador, cuando además se liga a unos cánones académicos de representación escultórica y es capaz de trascender en el tiempo. Esa virtud se encuentra en el planteamiento de la escultura y en la medida que se alejan de una estética que se asocia más a un muñeco o a algo torpemente resuelto y adquieren naturalismo y armonía.


  • ¿Que crees que busca la gente cuando mira una imagen?

Yo al menos, cuando contemplo una obra, busco escultura, busco estética y busco terminaciones, supongo que por deformación profesional. La gente... Pues puede que algo parecido, buscan una verdad, buscan una imagen ligada a las demás imágenes que le preceden, buscan belleza, armonía, complejidad técnica en algunos casos, realismo, no se, es difícil.

  • ¿Que busca el escultor al hacer una imagen?

En mi caso convencer, algo tan sencillo y tan complejo.

  • ¿Para que es una imagen?
Pues me he encontrado de todo, desde la colección, la contemplación, las devociones particulares, para formar parte de la devoción de un grupo de personas, para cubrir un pasaje concreto de la pasión en una procesión... Eso hablando de para que se hacen, o para que las hacemos, obviando por supuesto cual es el fin dogmático para el que deberían hacerse.

  • ¿Entiendes los pasos de Semana Santa como un conjunto de imágenes que las cofradías sacan una vez al año?

En algunas ocasiones si, pero verás Gonzalo, desde mi punto de vista, la sociedad contemporánea ha permitido que, pese al abandono de las practicas y en gran medida de las creencias religiosas, la Semana Santa siga viva y con actividad y participación, quizá la pregunta debería ser como hemos llegado a que los pasos sean únicamente para salir una vez al año. Yo en mi formación de escultor me cuesta responder a esto, pero creo que cada vez menos son únicamente para un solo día en Semana Santa y aun tenemos que descubrir muchas vías a través de las cuales darle uso a nuestro patrimonio, ya sea a través del culto en capillas o templos, de la exposición de figuras secundarias o cualquiera que sea la forma de que no sean una inversión destinada a una única procesión, en consecuencia cambiaria la forma de pensar y en muchos casos se actuaria de otro modo, teniendo como consecuencia un patrimonio de mayor calidad artística.


  • ¿Piensas que guardando todo el año los pasos que representan en Semana Santa la Pasión y Muerte del Salvador y a la Madre de Dios, no se parecen las cofradías a las asociaciones que guardan las carrozas de carnaval o de la cabalgata de San Juan y San Pedro?

Pues salvando las distancias, creo que lo único que comparten es el rendimiento, por lo mismo que he comentado antes. Es obvio que el nivel artístico que tiene el patrimonio escultórico de las cofradías es mucho más alto y tenemos que ser conscientes de ello.

Pablo Lanchares en su taller en Sevilla. http://pablolanchares.blogspot.com.es/
  • Si tuvieras que elegir un momento histórico para trabajar, ¿cual seria?

El Renacimiento sin duda alguna.


  • Y, ¿en que lugar?

En Roma, en Alemania, en España... pero sobre todo en Florencia.

  • Alguien a quien te hubiera gustado conocer.

A Miguel Ángel, siempre me ha fascinado su absoluta dedicación por la escultura y por el conocimiento del cuerpo humano. Aunque las crónicas dicen que tenia un carácter muy difícil, siempre me ha inspirado mucha confianza en lo que el creía y lo que siempre defendió, desde la perspectiva tanto del pensamiento filosófico como de las artes en sí.


  • Tu obra de arte preferida y autor, para ti, fundamental.

La Piedad del Vaticano. Comienza a representar la muerte con naturalidad y dulzura, rompe la barrera con lo humano y trasciende el arte sí, busca la belleza y la destreza pero parece que no lo ha hecho una persona, simplemente genial.


  • ¿Porqué estudiaste Bellas Artes?

Pues siempre me llamo la atención la escultura, pero cuando tenian15 años tuve la fortuna de conocer a Charo Acera, quien me abrió el camino y me llevo de la mano hasta dejarme en la facultad de BBAA de Sevilla con una semilla que no para de crecer, ella lo llama el veneno de la escultura y ciertamente hoy corre por mis venas como un fuerte torrente. Sin haber conocido a esa persona seguramente no hubiera llegado hasta la facultad.


  • Dime un sueño artístico.

Superar a Miguel Ángel. Me has preguntado por un sueño y soñar es libre, (je je). Me gustaría hacer una escultura universal, lejos de cualquier controversia, ligada a la tradición pero ser capaz de aportar algo que trascienda en el tiempo y servir de inspiración para alguien.


  • ¿Que obra te hubiera gustado realizar?

El Cachorro de Sevilla, el Urinario de Duchamp, la Venus de Milo, Impresión del sol naciente de Monet...


  • ¿Que encargo te gustaría recibir?

Cualquiera que me de cierta libertad y la posibilidad de buscarme un nuevo reto. No tengo ninguna preferencia salvo una cosa, el tamaño, ahí si que he de decir que eme encuentro mas cómodo en tamaños grandes, aun así, disfruto con cada uno de los trabajos que llegan al taller y eso hace que cualquier encargo ponga en el todo mi esfuerzo.


  • ¿Alguien con cierta habilidad en modelado y gubia puede ser artista?

Alguien con cierta habilidad puede hacer una imagen o una escultura o un cuadro. El arte yo lo concibo como un termino muchísimo mas ambicioso que eso, parte de una necesidad interior de comunicar y va ligada a un discurso; en la medida que eso sublime al espectador estará mas cerca de el arte. Todos conocemos el caso de una vecina que va a clases de pintura y pinta un bodegón horrible, o bueno, puede ser precioso, pero se queda en una mera anécdota que no es capaz de sobrecoger el alma. Ni siquiera con la mejor de las destrezas, y esto es bajo mi opinión, es posible ser artista. Creo que entre líneas he contestado a la pregunta.


  • ¿Los creadores necesitan formación o les vale con su capacidad de creación?

Si hablamos de imaginería si es necesaria la formación, quizá en otro tipo de artes no es necesario, ( cítese Duchamp, quien era profesor de ingles). Y es necesaria por varios motivos, es necesaria la correcta aplicación de las técnicas, de la policromía, de el estucado, de los ensambles de la madera, etc., a parte de una ejecución académicamente correcta en cuanto a cuestiones de anatomía o proporciones y todo esto yo creo que se convierte en necesario por un único motivo, por que la imaginería sigue una línea unidireccional desde la edad media a la que nos vemos acogidos, y por que formamos parte de esa línea y tenemos que ser testigos de nuestro tiempo dejando, para los que vengan, nuestro gusto y nuestra aportación, por ese motivo entiendo que dentro de ese legado se investigue con materiales o terminaciones pero siempre dentro de unos cánones que están perfectamente establecidos.


  • Tu última obra.

Actualmente estoy terminando un Cristo Crucificado de pequeño formato y una Dolorosa de tamaño natural para una Basílica de la provincia de Barcelona cuya bendición cerrará el Año de la Misericordia.


María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad. Pablo Lanchares. 2013. Cofradía Santo Cristo del Desenclavo. León. Foto. G. Márquez.
  • Tu primera obra.

La Virgen del Mayor Dolor de el Desenclavo.


  • ¿La harías diferente hoy?

Por supuesto, pero me gusta que me hagas esa pregunta. Los escultores o imagineros, estamos en una continua búsqueda de nosotros mismos, buscamos la madurez artística, buscamos una aristocracia en las imágenes que este por encima de algo hecho a mano, de algo mas psicológico o de mejores terminaciones, pero siempre estamos buscando. Lo que ocurre cuando ves tu primera obra es que piensas que tal cosa hoy no lo harías así, pero eso no quiere decir que te cause rechazo si no que encuentras en ella quien eras y en lo que te has convertido, tu obra es testigo mudo de tu evolución y es algo que no se puede negar. Es más, el día que yo no encuentre en mi obra esa evolución tendré un fuete conflicto interno.

Respondiendo a la pregunta, si la hiciera hoy, la haría diferente, pero me encanta pasarme por Renueva y que algo que parece que se ha independizado de la autoría me cuente quien fui yo.


  • ¿Puedes definir tu estilo?

No, está en continua evolución, lo que si parece que tengo claro es hacia donde pretendo llegar y lo que empiezan a tener en común las obras que yo creo que no son suficientes ni con la suficiente madurez como para hablar de estilo.


  • ¿Una ciudad para nacer?

León, para nacer, para crecer, para comer, para disfrutar y para reencontrarme con Ella.


    Sayón Judío. Pablo Lanchares. 2015. La Venerable Real y Muy Ilustre Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de los Dolores. Ferrol. http://pablolanchares.blogspot.com.es/
  • ¿Para vivir?

Cualquiera del mundo, seria feliz viviendo un mes en cada ciudad y conociendo gente y lugares diferentes. Pero he elegido Sevilla, que no está nada mal, principalmente por un motivo, por que aquí puedo desarrollarme como imaginero de otro modo, hay muchos profesionales relacionados en los cuales te apoyas y de los que aprendes, además de un ambiente artístico, en lo que a imaginería se refiere que te aporta muchísimo y de una forma abrumadora.


  • ¿Y para morir?

León. No hay duda


  • ¿Me quieres preguntar algo a mi?

Pues si. Después de lo que he dicho a cerca de como veo la Semana Santa en la sociedad contemporánea, el papel que juega en la vida de la gente y estos forman parte de las cofradías, haciendo de ellas nuestra verdad y teniendo en cuenta que tu trabajo como historiador nos ha revelado muchos datos de como eran las cofradías y la forma en la que se vivía la semana santa quiero hacerte una pregunta para conocer tu punto de vista a través de tu forma de pensar.

¿Encuentras sentido en recuperar ese pensamiento en nuestros días? ¿Es necesario adaptarlo o sólo conocerlo? ¿Para que mejorar la Semana Santa? ¿Si una imagen representa al Hijo de Dios, que necesidad tiene un creyente de que tenga mas o menos valor artístico o estético? 



  • ¿Eso es solo una pregunta? ¿Quieres añadir algo?

Muchas gracias por darme la oportunidad de expresarme con esta libertad.


Pablo Lanchares y Gonzalo Márquez

lunes, 13 de junio de 2016

LA CUSTODIA DE SAHAGÚN EN LA PROCESION DEL CORPUS CHICO DE LA CIUDAD DE LEÓN. (20 años de la publicación de este artículo)



En la hemeroteca de este blog, El Seise, no podría olvidarme de mi primer artículo publicado en prensa. No quiero dejar de reconocer la ayuda del profesor Fernando Llamazares, la ilusión de Elias Alvarez, la seriedad y ganas de Angel Díez Pertejo, y mi torpeza y miedos al redactar un texto para publicar en la revista Filandón del Diario de León en su edición dominical, el primero. Hoy, 16 de junio de 2016, ya hace de aquello 20 años. Mucho hemos conocido después. Se han corregido y documentado fechas distintas a aquellas. Pero echar la vista atrás y llevar dos décadas llenando de palabras fondos blancos de papel y de pantalla de ordenador, bien merece recordarme a mi mismo y compartir con vosotros, aquellos miedos, emociones y sueños que se ocultaban tras las siguientes palabras.

LA CUSTODIA DE SAHAGÚN EN LA  PROCESION  DEL CORPUS CHICO DE LA CIUDAD DE LEÓN.

El día 16 de junio del presente, las calles del barrio de San Martín de León se engalanarán para asistir al desfile de la custodia procesional de Sahagún, obra del artista Enrique de Arfe, que acoge en su seno el Santísimo Cuerpo de Cristo. Este solemne cortejo, es organizado por la actual cofradía de Minerva y Vera Cruz, fruto de la fusión que, en 1876, realizaron las compañías de la Santa Vera Cruz, de carácter penitencial y fundada en el convento de San Francisco de León, siendo la referencia de origen más antigua conocida en 1586,con la del Santísimo Sacramento de la Minerva, erigida en el monasterio de San Claudio de nuestra ciudad, en 1612, con un fin Eucarístico, rindiendo culto al Santísimo, siendo éste el aspecto que nos interesa hoy.

La institución de la Eucaristía tuvo lugar durante la última cena en que Jesús comió con sus discípulos, en la noche del Jueves Santo. El pueblo, ya desde mediados del siglo XII, busca en la elevación de la Sagrada Forma, que surge en aquel momento, poder contemplar a Dios, haciendo coincidir este instante con el sonido de una campanilla.

Pero el origen de la celebración de una fiesta, específica, del Santísimo Sacramento, Corpus Cristi, arranca de la visión que, en la ciudad de Lieja, tuvo la religiosa Juliana de Cornillón, a la que el Señor reveló su voluntad de observar una fiesta del Sacramento de la Eucaristía, que ya se celebraría en Lieja desde 1246, el jueves siguiente a la Santísima Trinidad. En 1264, el papa Urbano IV declaró universal, dicho festejo, el mismo día en que la había fijado el obispo de Lieja, mediante la publicación de la bula "Transiturus”, hecho que se produjo a raíz que, un párroco escéptico no creyera en el misterio de la transubstanciación, convenciéndose cuando celebrando la liturgia, se fijó que la Hostia había impregnado de sangre los manteles del altar. En 1312, Clemente V ratificó la bula en el Concilio de Viena y exigió, a todos los católicos, la celebración de la fiesta; confirmando su sucesor, Juan XXII, los decretos papales anteriores, publicándolos y disponiendo que la Sagrada Forma fuese expuesta y llevada procesionalmente, para recibir la adoración de los fieles, algo que aparece por primera vez el año 1279 en la ciudad de Colonia, y desde 1322 en Barcelona y tierras del reino de Aragón.

El Sínodo de León, en 1318, recoge la orden del papa Clemente V, para la celebración de la fiesta del Corpus, y la primera noticia de la realización de la procesión en nuestra ciudad que data de 1378, hallada en las actas capitulares, dice: "Que tomen dende el Roby con su caxeto de plata e la copa con su sobrecopa del Corpus Cristi para poner en prendas”, continuándose los datos en años sucesivos.

La cita anterior nos sirve para definir un primer tipo de custodia, a modo de copón, al que se le sustituiría la cruz, que la rematara, por un viril para la pública exposición de la Sagrada Forma, y un píxide inferior que por su forma, cuadrada, rectangular o hexagonal, simbolizaría el Santo Sepulcro, siendo éste un modelo de custodia de mano. Pronto surgirá la custodia portátil u ostensorio, en el que sobre el pie y el astil se dispone un templete, de características arquitectónicas, que cobija el viril, bien sea tubular o en forma de sol. Estas últimas se irán complicando hasta convertirse en puras arquitecturas turriformes que en el caso de contar con basamento, reciben el nombre de custodias de asiento, y se utilizan portándolas en andas, mediante la sujeción a ésta con uno o más tornillos.

Custodia del maestro orfebre Enrique de Arfe en la procesión Sacramental de la Vera Cruz de León en 2012. (Corpus Chico) Foto G. Márquez.
Este es el tipo de custodia que Enrique de Arfe realizó para el monasterio de San Benito de Sahagún. Dicho artista-platero que se instalaría en León en 1500 y que al año siguiente firmaría el contrato, con el cabildo leonés, para la factura de la gran custodia, que según algunas noticias pudo medir algo más de dos metros de altura, fue el artífice de otras grandes custodias para las ciudades de Toledo y Córdoba, así como el patriarca de tres generaciones de maestros plateros.

La custodia de Sahagún, que debió ser realizada entre 1510 y 1515, presenta una base moderna de madera policromada sobre la que se asienta la planta hexagonal, de plata calada, repujada y con algunos dorados, de motivos con influencia italiana: Jarros, vides, sátiros, ninfas, etc.; de éste surgen tres pilares que forman otros tantos arcos conopiales que cobijan el ostensorio, con un viril flanqueado por tres ángeles orantes y tres puti con los escudos de los Atributos de la Pasión. Bajo los arbotantes, de los pilares, se colocan las imágenes de San Pedro, San Andrés y Santiago; hallándose en este primer cuerpo otras figurillas postizas. En las oquedades de los arcos conopiales, decorados con cardina, se sitúan las efigies de San Benito, San Roque, San Miguel, Santa Catalina, Santa Marta y la Magdalena. Este primer cuerpo da paso a un segundo formado con la prolongación de los tres primeros pilares, unidos a los que surgen de los vértices de los arcos inferiores, albergando el espacio interior la magnifica imagen de la Virgen con el Niño. El conjunto lo corona una cúpula bulbosa, de la que pende una campanilla con la inscripción: “María Mater Dei”, rematando, el grupo, la efigie de Cristo Resucitado.

Esta custodia fue comprada por el Ayuntamiento de Sahagún durante la desamortización, cuando estuvo a punto de ser adquirida por la catedral en 1821.Puede ser admirada en el museo de las MM. Benedictinas de la localidad, procesionandose en andas en el Corpus, siendo una pieza que solo ha salido de Sahagún en cuatro ocasiones: a Sevilla, a la exposición "Reyes y Mecenas” de Toledo, la itinerante con motivo del "Tratado de Tordesillas”, y a la procesión del Corpus Chico en León, hace siete años, repitiendo en el presente.

Celebración, la del Corpus Chico, cuyo origen hay que buscarlo en el culto, que algunas cofradías rendían, a la Eucaristía; así en 1270 documentamos en León la cofradía de Dios, anterior al desarrollo del Corpus Cristi, desde cuando surgen, en todas las parroquias, cofradías con advocación al Santísimo Sacramento, en el siglo XV, y en 1530 la que, con la misma, se erige en la iglesia romana de Santa María, edificada sobre las ruinas del templo dedicado a la diosa Minerva. Esta cofradía recibirá, del papa Paulo III, la bula "Dominus Noster Iesus Christus” promulgada el 30 de noviembre de 1539, por laque se instituyen las obligaciones, privilegios, indultos, exoneraciones, libertades, inmunidades e indulgencias que son otorgadas a los hermanos de la congregación, así como la fijación de su fiesta, con solemne procesión, el Viernes que sigue inmediatamente a la celebración del Corpus Cristi, actualmente en la dominica posterior a esta.

Una copia de esta bula es solicitada, en 1612, por el P. Fray Vicente de Arce, abad que fue del monasterio de San Claudio de León, al episcopado de Astorga, para instituir la cofradía del Santísimo Sacramento de la Minerva, con el permiso de las autoridades pertinentes, en el citado convento. Origen, éste, de la actual procesión del Corpus Chico, como se denomina popularmente, en nuestra ciudad de León.

Fdo : Gonzalo Márquez García. 
Junio de 1996

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA: 

- Herraez Ortega, M. V.: Enrique de Arfe y la orfebrería gótica en León. León, 1988 

- Llamazares Rodríguez, F.: Museos de León y provincia. León, 1985. 

- Sánchez Herrero, J.: Las diócesis del reino de León. León, 1977.


domingo, 1 de mayo de 2016

FERNANDO LLAMAZARES RODRIGUEZ


Artículo publicado en la revista oficial de la Semana Santa de León, PREGÓN, bajo la dirección de Carlos García Rioja, año 2, MMXVI. Págs. 100-103.


El amor por el Arte, por su ciudad de León y por nuestra Semana Santa, llevó al profesor Fernando Llamazares a enriquecer el conocimiento de las cofradías, a través de sus pasos, con la publicación de estudios e investigaciones, participando en charlas y debates sobre temas artísticos y teológicos, incluso a implicarse en impulsar cofradías, su patrimonio y procesiones. 

Fernando Llamazares Rodriguez. Foto  Javier Quintana. Diario de León.
http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/la-roldana-fue-escultoras-mas-grandes-espana_644584.html
"Fernando Llamazares Rodríguez nació en León el 31-12-1946. Cursó sus estudios universitarios en las Universidades de Oviedo, Valencia y Angelicum de Roma, estando licenciado en Filosofía y Letras por las dos últimas en la Sección de Filosofía. Posteriormente, obtuvo la Licenciatura con Grado y el Doctorado en Filosofía y Letras, Sección Historia del Arte, por la Universidad de León con las máximas calificaciones por unanimidad de los tribunales. Desde 1990 es Profesor Titular de Historia del Arte en la Universidad de Castilla-La Mancha, en la Facultad de Humanidades de Toledo y desde 2008 Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid". (Guía Artística de León. Ed. Lancia, 2015, pág. 4)

Y el Profesor Llamazares Rodríguez, falleció en León el 20 de mayo del año 2015, terminada su revisión de la Guía Artística de León, la póstuma décima edición de un libro que había publicado editorial Nebrija y en la que Fernando había utilizado, primeramente, el pseudónimo de Antonio Rodríguez Belzuz. 

Fernando fue, cuesta escribir en pasado, un amante de su tierra y del arte por igual. Sus dos pasiones entrelazadas con las que, no contento con empaparse de su significado más profundo, quiso compartir con erudición con sus paisanos, o mejor aún, entre paisanos. Porque Fernando siempre fue un "paisano". Conversador afable, era incansable en su participación en una tertulia donde el tiempo no fuese un limite establecido, en los lugares donde las calles han echado las raíces de los siglos, donde la Historia que la mayoría no percibimos se hacía palabra en su presencia. 

Quiso el director de esta edición de la revista PREGÓN del 2016, que Fernando Llamazares tuviese su semblanza en estas páginas cofrades de León. Me propuso escribir sobre Fernando y no lo dudé. Porque quien le evoca aquí, desgranando palabras y recuerdos, le debe a Fernando el impulso y ayuda para realizar su primer artículo el mes de mayo del año 1996, y le agradece que en 1999 le confiase, junto con el Cronista de León Luis Pastrana, la realización del capítulo sobre Historia de las Cofradías leonesas, en el libro de la Semana Santa de León, (Ed. Edilesa, 2000) que el ex Presidente de la Junta de Castilla y León, Juan José Lucas, le había encomendado de modo personal. Por tanto, vaya dicho que mis palabras son las de la amistad, el respeto y la admiración por la labor investigadora y divulgadora que en el campo de la Historia del Arte llevó a cabo Fernando Llamazares en sus más de 80 publicaciones, en sus artículos en muchas revistas de las cofradías leonesas, en sus ponencias en congresos y en su participación como Comisario en importantes exposiciones de Arte e Historia.  

¿Quien fue Llamazares Rodríguez en la Semana Santa de León? 

Fernando significó mucho en nuestra Semana Santa. Su amor por el arte barroco, (su tesis doctoral había versado sobre el retablo Barroco en la provincia de León) y sus investigaciones, le llevaron a publicar en la "Revista Tierras de León" de 1979 los documentos de contratación de los pasos de la Coronación de Espinas y del Expolio, entre la cofradía de Jesús Nazareno de León y el escultor Francisco Díez de Tudanca, cuya trascripción completa fue reproducida por el Cronista de León, y papón, Máximo Cayón Waldaliso en su libro sobre la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. (1982)

Fue el Arte lo que trajo a Fernando a las procesiones y cofradías de León, e inició una influencia y participación activa en nuestro mundo cofrade. Profundamente creyente, declarado leonés y enamorado del barroco, se convirtió en un "papón de acera", en un castizo "atajador" con quien encontrarse varias veces en Semana Santa en un día, incluso en el transcurso de la misma procesión, ocupando esos rincones donde la percepción de la mano del hombre toma tintes de divina en una ciudad tan bella como es León.

No fue papón, nunca vistió un hábito de penitencia. A lo más que quiso llegar Fernando fue a portar un varal de palio del Santísimo, en la procesión Sacramental de Minerva del año 1996, entonando el himno de Santo Tomas de Aquino "Tantum Ergo", (Tan Augusto Sacramento) durante la abadía de Elías Álvarez Frade, cuando, por segunda vez, intervino con arrojo, e ilusión, para que la custodia de Sahagún, del maestro Enrique de Arfe, volviera a ensalzar a Dios Sacramentado en el Corpus Chico de aquel año. Antes, había sido nombrado Seise Honorario Asesor de la cofradía de la Vera Cruz, en 1992, y se encargó de asesorar sobre la disposición del paso de la Virgen de la Amargura, tanto en la procesión homónima de la cofradía en el Miércoles Santo, como en la del Santo Entierro del Viernes Santo de los años impartes. Aquel año,1992, también fue coordinador del II Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa celebrado en León y Comisario de la exposición del mismo, así como autor del primer libro que recopilaba los pasos de la Semana Santa de la ciudad. Participó en las I Jornadas Culturales de la cofradía Santo Cristo del Perdón en 1998 y 1999. Fue asesor histórico y artístico de la cofradía del Santo Sepulcro-Esperanza de la Vida desde su gestación en 1990, durante tertulias en el bar Vergara. Cofradía con la que se sintió muy identificado, puesto que tuvo mucho que decir en la elección del emblema de esta hermandad originada en la parroquia de San Froilán, así como en la formación del patrimonio devocional de la cofradía, de hecho, fue Freire Asesor en el momento fundacional de la hermandad, y la cofradía le nombrará Freire Honorífico en los albores de esta Semana Santa del 2016. 

Fernando Llamazares nos dejó sus palabras de Pregonero de la Semana Santa de León en 1998, y en 1999 dio voz a la Ronda Lírico Pasional Luis Pastrana Giménez, organizada la madrugada del Jueves Santo por la cofradía Santo Cristo del Desenclavo y establecida en la Iglesia de Santa Marina. Esta iglesia, antigua de San Miguel del desaparecido colegio de los Jesuitas, fue para Fernando Llamazares (me atrevo a escribirlo) su primera casa, donde reside la que era su obra de arte preferida, Nuestra Señora del Rosario. La devoción de la extinguida cofradía fundada en el siglo XVI en el desaparecido convento de Santo Domingo. La maravilla que Juan de Juni dejó en León. Por otro lado, Fernando Llamazares con la ayuda de Julio Vergara, realizó un inventario completo del patrimonio artístico de esta iglesia barroca animados por su párroco, Félix Alvarado. 

Fernando Llamazares ha sido un grande de la cultura leonesa, (de quien cabe contar mucho más, pero es imposible en tan breve espacio), en realidad lo es aún hoy, y lo será porque sus palabras quedaron escritas para la investigación, para el conocimiento y para la crítica. Por ello, bien se merece el reconocimiento de sus paisanos de León, y también del León cofrade. Un León cofrade que le vió en la última Semana Santa, cuando desde su lugar de hospitalización se quejaba de no poder ir a ver las procesiones, los pasos que admiraba, y sobre todo, uno inédito. El de una imagen que le ilusionaba, una talla en cuyo asesoramiento para su realización se había implicado y que solo llegó a conocer por fotografías el día de su bendición en la Catedral, en su lugar de culto en la iglesia de la Concepción, y sobré todo el día de su primera salida en procesión, el Sábado de Pascua pasado del 2015: Nuestra Señora de la Luz. Una Luz que debió ser su Esperanza de la Vida, cuando sin saberlo se apagaba la suya terrenal, una Luz que con seguridad, inconscientemente y en su fe, le ha guiado al cielo. 

Querido Fernando, va por ti mi recuerdo, mi gratitud y satisfacción por haberme permitido, simplemente, disfrutar de tu consideración personal, de tu cariño demostrado por León, y de tu compromiso, no firmado, con su Semana Santa, que es la tuya.


Fdo. Gonzalo Márquez García.
León, 31 de enero de 2016.

sábado, 9 de abril de 2016

LOS PRIMEROS BRACEROS CONOCIDOS DE LA SEMANA SANTA DE LEON Y SU EXPULSIÓN. COFRADÍA DE JESÚS NAZARENO: 1652-1795.



Artículo publicado en la revista anual de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de la ciudad de León. 2016, págs. 39-41. 

Siempre que revisamos las páginas pasadas de la historia de las cofradías de la Semana Santa de León, nos encontramos con la certeza de afirmar que nuestras cofradías han dejado, por un lado, mucho en el camino, y por otro han evolucionado experimentando transformaciones en todo. De hecho, ninguna cofradía de la Semana Santa de León se parece mucho a lo que ésta fue en sus orígenes en la capital de León. Estos aspectos fueron parte de la personalidad de nuestra Semana Santa y de las hermandades que la componen, rasgos importantes. Muchos de ellos hemos de conocerlos para entender nuestro presente, y otros hemos de asumirlos para recuperarlos, porque aún habiendo desaparecido en la historia, dan sentido a nuestra existencia y razón de ser como cofrades.

Nuestro Padre Jesús Nazareno. Besapie en la Cuaresma del 2016. Foto. G. MárquezEn mis colaboraciones anteriores con esta publicación anual de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, di cuenta de algunas de ellas, desde la errónea denominación del primer abad conocido de la cofradía de Jesús Nazareno, Ventura de Valdés, pasando por algo tan destacado como el toque de atención en cuanto a la recuperación de la advocación al Nombre de Jesús, fiesta principal de la cofradía, y la devoción por el Niño Dios, porque hemos documentado al menos dos imágenes que representaron a Cristo de este modo en la historia originaria de la cofradía de nazarenos leonesa.

En esta ocasión pretendo abordar el tema de los primeros braceros  de los que tenemos conocimiento, y sus nombres, para percibir el distinto concepto que hoy tenemos a la hora de la puja de los pasos, que antiguamente fue trabajo pagado y desde 1795 voluntario.

Efectivamente, en el presente y a falta de otros documentos, sabemos que en 1752 hubo 13 braceros pujando un nuevo paso que la cofradía de Jesús Nazareno compró en Valladolid, estos son los primeros conocidos de nuestra Semana Santa.

Con el título "El documento más antiguo sobre el paso de Jesús Nazareno", Albano García Abad publicó en la revista El Filandón, (Diario de León, 9 de abril de 1995, págs. IV y V) un texto que arrojaba una teoría con una base de veracidad importante respecto a la realización del paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la ciudad de Valladolid en 1652 para la cofradía de Nazarenos leonesa.

Sin embargo, no es este el aspecto que queremos destacar en esta ocasión, sino el hecho constatado del propio documento publicado por el Padre Albano, y que, en definitiva, supone el contrato de la cofradía de Jesús Nazareno con 13 individuos de León, para llevar aquel paso adquirido, justo antes de la Semana Santa de 1653, quienes ya lo habían llevado en 1652 en su estreno, y desde la firma del documento pasan a ser braceros titulares, pagados por el trabajo de la "puja", y hermanos de la cofradía.

Sabemos, por otro lado, que los braceros no solían ser hermanos “enteros” sino personas que cobraban por el trabajo de llevar los pasos, y en 1793 eran en la cofradía de Jesús Nazareno en número de 52 repartidos en sus cinco pasos.

En la regla de 1611 se estableció la norma para que los hermanos salieran en penitencia con cruces en procesión el Viernes Santo por la mañana, nazarenos con cruces, y donde no se alude a imagen alguna para sacar en la procesión, pero sí se señala que en el día del Triunfo de la Santa Cruz, 16 de julio, se debía hacer una procesión con una imagen de Jesús Nazareno. (Xuaxús González y Luis Pastrana. "La Regla de 1611." Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. 2003) No sabemos más, desconocemos como salió aquella imagen, como era, cuando se hizo, si aquel Nazareno es el que hoy tiene la cofradía como titular, cuando la hermandad comenzó a sacar una imagen el Viernes Santo, si había braceros y como era la condición de estos en la cofradía.

Por ello, el texto y documento publicado por el Padre Albano, hace ya 21 años, resulta el primero que hace referencia a quienes llevaban los pasos en la Semana Santa de León y quienes los llevan en la actualidad: Los braceros.

Reproduzco a continuación lo que el Padre Albano publicó en 1995. 

"EL DOCUMENTO ESCRITURA DEL AÑO 1653.

En la ciudad de León, a 11 días del mes de abril de 1653 años, parecieron ante mi el Escribano público, de una parte, José de Céspedes, mercader, vecino de la ciudad de León y Abad de Jesús Nazareno, que sirve en el convento de Santo Domingo, extramuros de la ciudad, en la capilla que allí tiene la Cofradía y el dicho Abad prestó caución por los cofrades presente y venideros.

Y de la otra, Juan Martínez, Diego Valdés, Andrés Gutiérrez, Vitorio Álvarez, Francisco Martínez, Domingo García y Tomás del Árbol, vecinos de esta ciudad, a la Puente del Castro; Juan González, Juan García, Fabián González y Gaspar Gutiérrez, vecinos de esta ciudad a la Corredera; Mateo Castrillo, vecino de Santa Ana; José García, vecino a San Salvador del Nido.

Y el dicho Abad, José de Céspedes, dijo que por cuanto la dicha Cofradía de Jesús tiene un paso grande nuevo que es el que compró en la ciudad de Valladolid en año pasado de cincuenta y dos y se ha sacado y ha de sacar en las procesiones que la dicha Cofradía hace todos los años, viernes de la Semana Santa para cumplir con su obligación.

Y que todos los susodichos el Viernes de la Semana Santa el año pasado, juntos y de su voluntad, sin interés alguno, llevaron el paso en la procesión que se hizo el dicho año. Y que ahora, por ser el peso del dicho paso mucho, y considerable el trabajo que tienen de llevarle, se han convenido con los susodichos que durante los días de sus vidas le han de llevar siempre en la procesión. etc.

Ya han aparecido los datos esenciales para el propósito que llevamos. Todavía hay otros datos interesantes en la Escritura: nombra a los braceros; se les ha de recibir como Cofrades, dándoles carta de pago; que cuando fallecieren, se abogue por ellos; que se les dé una colación, que ha de ser a cada uno un pan de a libra, un bizcocho y dos veces de vino; y se les dé las túnicas para llevar el paso.

Como buenos previsores acuerdan que si no de ellos estuviere enfermo y no pudiere llevar el paso, avisará a la Cofradía el Domingo de Ramos, que es cuando se celebra Cabildo. Si no avisare, la Cofradía buscará otro bracero por cuenta del ausente. Los que sabían firmar (y de los catorce, solo firmaron tres) lo ratificaron con su firma y otros lo hicieron por los que no sabían firmar." 

De este modo y gracias a este texto del Padre Albano, conocemos los nombres de los primeros 13 braceros de la historia de la Semana Santa leonesa: Juan Martínez, Diego Valdés, Andrés Gutiérrez, Vitorio Álvarez, Francisco Martínez, Domingo García, Tomás del Árbol, Juan González, Juan García, Fabián González, Gaspar Gutiérrez, Mateo Castrillo, y José García.

Y además, sabemos que la cofradía de Jesús Nazareno les dio carta de pago para su ingreso en la cofradía y túnicas para salir en la procesión y llevar el paso. Un paso que debía salir todos los años el Viernes Santo para cumplir la obligación de la cofradía, y estos braceros habían de comprometerse de por vida, recibiendo por su implicación y en pago de lo que se consideraba un trabajo, un pan de a libra, (casi medio kilo) un bizcocho y dos veces de vino. (alrededor de un litro)

Esta contribución a los braceros se debió mantener posteriormente, pero con pequeñas modificaciones hasta su expulsión a fines del siglo XVIII, puesto que los 52 braceros, con los que contaba la cofradía en 1787, recibían dos reales cada uno, media azumbre de vino, (alrededor de un litro) una libra de pan (cerca de medio kilo) y media de queso (unos 230 gramos)

Braceros cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno. León. Foto. G. Márquez. 2015
Las dificultades económicas de la cofradía de Jesús Nazareno en los últimos años del siglo XVIII, llevaron a tomar a la hermandad varias decisiones, desde la suspensión de la colación y pago a los braceros, a su expulsión, a los que la cofradía denomina como "Judíos", (y es la primera vez, dicho sea de paso como algo importante, que en la historia de la Semana Santa de León aparece este término), hasta resolver la reforma de todos los pasos cuya definitiva resolución data del 11 de enero de 1795, cuando la junta de seises de Jesús Nazareno, resolvió “(…) las desavenencias que ha ocasionado la salida de los Judíos [braceros] en la Procesión que esta cofradía hace la mañana del Viernes Santo, en memoria de la Pasión de Cristo Señor Nuestro, que debiendo ver con la seriedad que exige un acto tan respetable, subcede por el contrario, marchando descompuestamente, sin el orden que corresponde por el mucho peso de los pasos, no queriendo gustosos tirar de ellos los hermanos braceros por el estipendio de los dos reales (…) y viendo también el gravamen que resulta a la cofradía en cuanto a la paga de los dichos Braceros, (…) Creía ser muy útil y ventajoso se quitase dicha salida de los Judíos y se hiciese reforma de la procesión. Y habiendo tratado dichos señores este asunto con la reflexión debida, Acordaron se quite la salida de los Judíos en la referida procesión y que respecto esta cofradía tiene cinco efigies que representan la Pasión del Salvador, se haga con ellas esta función, llevándolas con sus respectivos atributos los hermanos de la misma, graciosa y voluntariamente y que de este modo se ejecute en el presente año y en adelante por cuyo remedio ve libranza la cofradía de la pesada carga a pagar a los braceros.(…)” (Este aspecto de la expulsión de los braceros de Jesús Nazareno fue tratado en Gonzalo Márquez García. “La cofradía del Dulce Nombre de Jesús, un pozo de sorpresas” (III) (Un Libro de Ordenanzas y Cuentas de la cofradía de Jesús Nazareno en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, 1788-1847. Filandón, 2 de mayo de 2004.) 

Es así que entre 1652 y 1795, los braceros de la cofradía de Jesús Nazareno fueron pagados por el trabajo de tirar de los pasos, por el excesivo peso de los mismos, hasta que la hermandad no pudo soportar la carga económica que le suponía, y decide expulsarlos y desde entonces los hermanos de la cofradía son quienes sacan los pasos en la mañana del Viernes Santo leonés en su faceta como braceros, una tradición de la que, afortunadamente, a la luz de este breve repaso documental, podemos explicar y contar en el presente. 

Gonzalo Márquez García
León, 24 de enero de 2016.

martes, 1 de marzo de 2016

EL NIÑO PELAYO QUIERE SER ALABARDERO DE LEÓN (Presentación del concierto del XV aniversario de la Agrupación Santa Marta y Sagrada Cena de León. Segunda intervención. 28-02-2016)


Aquel lunes Santo, y ya hace 15 años, Pelayo sintió algo distinto. Su alma de trece años, no recordaba que la paz de su casa fuera alterada por redobles de tambores, ni sones armónicos de trompetas.

Apostado en su privilegiado balcón, observó el transcurso de una procesión desconocida para él, y escuchó una música que rejuveneció su fe inquebrantable.

El niño Pelayo le preguntó a su maestro: 

- Profesor, ¿que esto?

- Esto es música de Semana Santa. Ya tienes edad de saberlo, y, además, aunque más joven, aquí llegaste antes que yo.

- Ya, pero, tu que eres doctor en sabiduría, ¿no te parece distinto?

- Ahora que lo dices, un poco si. Me recuerda a aquella ciudad, su alegría y también su saber estar en los días de Semana Santa. Parece un compás distinto, y su melodía me trae olor de azahar. Si que es diferente y a enterarme voy a ir. 

Quedó Pelayo, pendiente de saber lo que el sabio había de averiguar.

No tardó, el doctor octogenario, en caminar tras aquel rosario de papones de hábito blanquecino y capillo granate, que le eran tan familiares pero no durante aquel día santo de Pasión.

Al regresar, casi en la madrugada del Martes Santo, le contó a Pelayo que los hermanos de la cofradía de Santa Marta, habían decidido hacer una nueva procesión, que por Rosario de Pasión tomaban y como banda, llevaban una nueva, con su nombre de Santa Marta y la Sagrada Cena, y que llamaban Agrupación.

Pelayo, satisfecho, asintió y durmió tarareando una melodía que había escuchado aquella noche.

Así pasó Pelayo estos últimos años, en su balcón eterno, disfrutando cada año más, porque el Rosario de Pasión, la Esperanza del Sacramentado y los hermanos del Desenclavo, le habían traído la música de La Cena, que de alabarderos ya se habían vestido, y cuyas notas embelesaban su corazón de niño, y endulzaban el recuerdo de aquellos cinco años que había pasado en una cárcel de la califal ciudad de Córdoba.

Comentaba, un año sí y otro también, con su maestro y compañero Isidoro, como las melodías se hacían más dulces, como era de clara la percusión, de que modo aquella música le hacía más sensible, más humano, de como las lágrimas empezaban a caer por sus mejillas, por tener su alma en León, pero lo que quedaba de su cuerpo en Oviedo.

Tembló de emoción, cuando el Sábado Santo, de la vecina iglesia de Santa Marina, cofrades de negro y burdeos llevaron allí al Señor crucificado, y los músicos de aquella agrupación, apaciguaron el dolor de su Madre Desconsolada.

Y fue entonces, al ver desenclavar a Cristo, cuando Pelayo le dijo con firmeza y entre sollozos al sabio arzobispo de Sevilla: 

- Don Isidoro, yo quiero ser Alabardero.

- Pelayo, -le respondió el Doctor de la Iglesia - 

- Tu no has de llorar. Estamos en el mejor lugar de esta bendita y santa ciudad, guardamos las puertas de la casa del Señor, y disfrutamos cada primavera de las bondades de las gentes de León, al traernos a María Santísima a nuestra vera. Has de ser feliz. 

Pero el Santo niño Pelayo, quería ser alabardero.

No le visteis este año, seguro que los pasados tampoco, pero en la última Semana Santa, Pelayo, dejó la piedra de la basílica de su maestro, San Isidoro, y caminó por tientos las calles de León el Lunes Santo, con el beneplácito de su eterno compañero.

Quizás fue el buen tiempo, quizás esta música de Dios, lo que hizo que Pelayo se perdiera entre la gente, se colocase al frente de la formación, mirase al cielo donde un León rampante, la representación de la ciudad que le acogió hace más de mil años, dibujaba su figura en aquella luna llena de primavera.

Regresó el Lunes Santo, satisfecho de su correría, de la travesura de abandonar por unas horas, al Señor, en su dedicación a custodiar su Templo milenario. San Isidoro lo había entendido, y nada dijo.

Sabía Pelayo, que el Señor de la Plaza de la Catedral salía el Jueves Santo, y allí acudió por que los alabarderos de León, irían para cumplir con su obligación de escoltar y emocionar a Santa Marta.

En el pórtico de la misma Catedral, el niño mártir Pelayo quería ser alabardero, y así le dijo al Niño Dios de la más pura y blanca Madre de León. 

- Mi señor, quiero yo ser alabardero. 

No le respondió aquel santo niño juguetón y distraído. Pero habló el Señor de la Pasión celestial, que custodiado por sus ángeles, muestra las llagas de su sacrificio, en manos, pies y costado, al pueblo y visitantes de León. 

- No Pelayo. Has de estar en San Isidoro, porque de mi perdón y misericordia debes de ser allí testigo. 

Triste, pero obediente, fiel a su fe y alegre por escuchar a Dios, reparó en aquella música, en el gentío, en la multitud, y se fue a su casa pétrea, a esperar solo dos días para sentir de nuevo el sonido de los alabarderos de la Cena.

El gentío de Viernes Santo en la plaza de la basílica, los pasos de este grandioso Viernes Santo leonés, la pena de ver al Señor con la Cruz y Descendiendo de ella, reflejada en su Madre Dolorosa, no le hicieron olvidar su sueño infantil.

La tarde de aquel soleado sábado le generó inquietud, la de los niños leoneses al ver el carrito de las obleas o sentir la percepción del susurro grave de los tambores, haciéndose más intensos, cuando el corazón redobla su latir con el golpe de tambor. Incienso, gentío, una cruz de difuntos antigua venía de frente, y su espera se sació cuando la agrupación de la Cena entró en la Plaza de San Isidoro, y en ese instante, el niño Pelayo se dirigió a San Isidoro y repitió sus palabras, su sueño interior: 

- Yo quiero ser alabardero. 

El arzobispo le miró y le dijo:

- Tu no puedes ser alabardero porque, tu ya estas en el cielo y ellos le tocan al Señor en la tierra de León.

- Pues si ellos en León están, que toquen su música al celestial cielo, para yo escucharles y para que el Señor les traiga a todos en el futuro aquí conmigo, al cielo, y yo, con ellos, poder ser alabardero de León con Santa Marta y el Señor de la Sagrada Cena, para agasajar a mi Virgen Madre, con la oración hecha música de un Ave María. 

FIN. 

Con todo mi cariño a los Albarderos de la Agrupación Musical La Cena de la ciudad de León.

Gonzalo Márquez García. 
Concierto XV aniversario Agrupación la Cena. León. Foto Fernando Gonzalez Menendez. Ferchy
Concierto XV aniversario Agrupación la Cena. León. Foto Fernando Gonzalez Menendez. Ferchy